Lentejas secas.
De las legumbres, son las más prácticas: no necesitan remojo previo como los garbanzos o los porotos. Van directo a la olla y en 25 o 30 minutos están.
Cómo las usás. El guiso es lo obvio, pero frías funcionan igual de bien: escurridas y con aceite de oliva, tomate y cebolla son una ensalada que aguanta días en la heladera. Combinadas con arroz forman proteína completa, que es la razón por la que ese par aparece en tantas cocinas del mundo.
Cómo las guardás. En seco, frasco cerrado. Duran meses sin problema. Cuanto más viejas, más tardan en ablandarse — si ves que una tanda no se hace nunca, es eso.
Viene en 250 g, 500 g y 1 kg.