Tomates deshidratados, en mitades.
Al sacarles el agua, el tomate concentra todo: el dulce, la acidez y el umami. Un puñado le cambia el carácter a un plato entero, que es la razón por la que rinden tanto para lo que pesan.
Cómo los usás. Hidratados quince minutos en agua caliente vuelven a estar tiernos y van en pastas, ensaladas, tartas y rellenos. Conservados en aceite de oliva con ajo y orégano se guardan semanas en la heladera y quedan listos para usar. Secos y procesados se convierten en un condimento que le da profundidad a salsas y aderezos.
Cómo los guardás. Frasco hermético en lugar seco. Si los conservás en aceite, siempre en heladera y con el aceite cubriéndolos por completo.
Viene en 250 g, 500 g y 1 kg.
